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Silván, el alcalde ni-ni

13/06/2017 FUENTE:

Dos años después de su toma de posesión el balance de Antonio Silván registra un vacío total de proyectos y de defensa de la ciudad

 




Su gran fracaso personal, el rechazo de sus compañeros para hacerse con la presidencia del PP de la comunidad y su falta de respaldo para hacerse con la presidencia provincial, ha minimizado su fracaso como alcalde. Porque Silván ha fracasado, en dos años, como aspirante, como alcalde y, por supuesto, como procurador. Ni presidente, ni procurador, ni alcalde, ni ha sido capaz de defender León.


Como parlamentario autonómico, Antonio Silván no ha intervenido en defensa de la provincia de León en ningún pleno autonómico en el último año y ha votado con su partido en contra de los intereses leoneses en todas y cada una de las ocasiones en las que nos jugábamos algo. Ha respaldado, desde 2003, todos los presupuestos que consagran el agravio a León. Balance realizado.

 


Es como alcalde como requiere Antonio Silván un examen más ajustado porque se cumplen ahora los dos años desde su toma de posesión. Una toma de posesión que vino precedida, no olvidemos, por su vuelta a la ciudad tras más de una década dedicada a la política autonómica. A casi nadie se le escapó que Antonio Silván venía a León para usar la ciudad como plataforma para su carrera, y que proyecto de ciudad no tenía ninguno.


Y ahí radica la dificultad de realizar un balance de cumplimiento de su programa electoral. Imposible resulta valorar el grado de cumplimiento de la falta de iniciativas. Es imposible porque el punto de partida no es un documento de proyectos sino de intenciones y es imposible valorar, por ejemplo, el grado de cumplimiento de “reforzaremos, seguiremos colaborando, potenciaremos, impulsaremos…” No existen apenas medidas concretas en este programa que, como decíamos, no es ningún proyecto de ciudad y así queda demostrado porque después de dos años de mandato Silván está en trámite de licitar un plan estratégico para la ciudad.


El resultado del análisis global del documento con el que #SilvánporLeón concurrió a las elecciones de 2015 es demoledor porque el alcalde no ha sido capaz de llevar a cabo iniciativas importantes para la ciudad, se ha limitado a un continuar con un carril que se podía resumir en una de sus frases “garantizaremos la vigilancia constante del plan de limpieza” pero no la limpieza en sí, Y así con todos los apartados de este documento de 48 páginas.


Con el empleo como prioridad, es evidente que Antonio Silván no puede encontrarse satisfecho de su trabajo porque los resultados de creación de empleo no alcanzan ni los porcentajes autonómicos ni nacionales. León crea empleo precario, por debajo de la media del resto de la comunidad, pero reduce su tasa de actividad y su tasa de afiliación a la Seguridad Social. El resultado: menos empleados, peor pagados, más emigración y menos posibilidades de futuro.


No ha sabido el alcalde beneficiarse de la recuperación pretendida por su partido. Quizá porque ésta no es más que pretendida. Porque en nada positivo se ha plasmado estas mejores cifras macroeconómicas en la vida de los leoneses. La pérdida de población, más de 1.600 residentes en la ciudad en un año, así lo constatan.


Al realizar un barrido sobre el programa del alcalde y partiendo de esa indefinición de los proyectos, queda claro que más allá de la licitación de planes de asfaltado y aceras (donde nos debe uno pues ha licitado este año, con ocho meses de demora, el correspondiente a 2016), la obra de la avenida Astorga, el cambio del césped del campo de fútbol de Pinillla… poco puede aplicar en su haber Antonio Silván. Porque el alcalde ha dejado en el olvido los grandes proyectos: no habrá Palacio de Congresos en León, la integración ferroviaria no está clara y la entrada de la vía estrecha en la ciudad acumula tantos retrasos e indefiniciones que nadie se atreve, cumplidos cinco años de demoras, a explicar  cómo llegará el tren al centro de la ciudad, la Ciudad del Mayor sigue siendo una entelequia, y el futuro económico estará siempre lastrado por la falta de desarrollo de la plataforma logística de Torneros que como consejero torpedeó y como alcalde no defendió.


No ha sido capaz Silván de sacar adelante estos proyectos y, lo que más triste, no ha sabido desarrollar medidas mínimas que favorezcan a los leoneses. Curioso resulta que de ese documento se puedan solo extraer una decena de puntos cumplidos: la promoción del Grial –o, mejor dicho, de la que se presenta como su descubridora-, la puesta en marcha de un ¿centro de atracción de inversiones?, el apoyo al Festival de Órgano o la celebración en León de eventos deportivos de relevancia. En el tintero quedan aquellas promesas plasmadas en el papel para dar vitalidad a los mercados, hacer de León una ciudad de la Literatura o conseguir la declaración de Patrimonio de la Humanidad. Iniciativas que no murieron más allá de las puertas de Ordoño sino que no salieron del despacho de la séptima planta. Ni ventanilla única cultural, ni implantación de nuevas tecnologías en la ciudad –ni wifi, ni administración electrónica, ni gestión automatizada de la administración-, ni promoción de las fiestas tradicionales, ni transparencia, ni portal del comercio leonés,  ni mantenimiento de la ciudad, ni limpieza, ni concejo abierto…. Ni siquiera contamos con la playa fluvial o recinto acuático lúdico que prometieron Ciudadanos y PP. Por no tener no tenemos ni embajador de León ya que el único intento fue nombrar a Quini por el mérito de haber portado en un amistoso la camiseta de la Cultural. Esta es la medida.


Silván, cuya divisa de cabecera es la de “sumando esfuerzos”, sigue sumando, pero… hasta llegar a un fracaso total.

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