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Tribuna José Antonio Diez
Legitimar la democracia votando no a Rajoy
30/08/2016 FUENTE: JADiez Tribuna publicada en Diario de León el 30 de agosto de 2016

En estos días se celebra el debate de investidura al que se va a someter el candidato propuesto por el Rey tras la preceptiva ronda de contactos, a pesar de la confusión deliberada que el aspirante Mariano Rajoy creó al decir que aceptaba el encargo del Jefe del Estado al tiempo que decía que no sabía si someterse a una votación por entender que solo tiene sentido si esta va a arrojar un resultado afirmativo. Pretendió secuestrar el encargo del Rey y, con ello, la Jefatura de Estado y la democracia.

 

Mariano Rajoy y el Partido Popular llevan desde el 20 de diciembre confundiendo deliberadamente a la ciudadanía también con otra falacia que, a base de repetirla, pretende convertirla en cierta: somos la lista más votada y tenemos derecho a gobernar.

 

La última treta en la ceremonia de la confusión que está protagonizando Mariano Rajoy fue poner la fecha de la sesión de investidura -previsiblemente fallida-  para que las eventuales elecciones generales se celebren el 25 de diciembre, Navidad, con la intencionalidad de meter presión al resto de fuerzas políticas y singularmente al PSOE para que le faciliten un gobierno a coste cero.

 

Al respecto de lo planteado anteriormente me gustaría hacer pedagogía y exponer una serie de consideraciones que no son opinables sino objetivas:

 

Primera.- La Constitución dota a España de un sistema parlamentario y en un sistema parlamentario el poder del Gobierno no lo otorga una mayoría de votos en las urnas sino que se basa en una mayoría de miembros del parlamento.

 

Segunda.- La Constitución también establece que cuando el Jefe de Estado, en este caso Felipe VI, propone a un candidato a la Presidencia del Gobierno (art. 99.1) y este acepta el encargo no da opción de someterse o no a una votación en el Congreso sino que es imperativo: expondrá el programa político del Gobierno que pretenda formar y solicitará la confianza de la cámara.

 

Tercera.- Sin una sesión de investidura no se activa el denominado reloj de la democracia; es decir, el plazo de dos meses desde la primera sesión de investidura fallida para la convocatoria automática de elecciones (art. 99.5).

 

Cuarta.- Para ser investido Presidente de Gobierno, a Mariano Rajoy le basta una mayoría simple en segunda votación si no obtiene absoluta en la primera (art. 99.3). Y en la votación de la mesa del Congreso que eligió a Ana Pastor quedó demostrado que el PSOE es prescindible para que logre los apoyos necesarios.

 

Quinta.- En el hipotético caso de que un candidato fracasara en las dos votaciones, es decir, que en la primera no obtuviera mayoría absoluta y en la segunda tampoco mayoría simple, no vamos automáticamente a una convocatoria electoral nueva, sino que empieza a transcurrir el plazo de dos meses antes de la disolución de las cámaras, durante los cuales cualquier candidato podría recibir el encargo del Jefe de Estado y lograr la investidura si consigue recabar el apoyo de una mayoría de miembros del parlamento.

 

Resumiendo una vez clarificada la ceremonia de la confusión: es falso que Mariano Rajoy deba de obtener los apoyos para una investidura por el mero hecho de ser la lista más votada; es falso también el dilema de que estamos ante una decisión que no admite matiz alguno de que o Mariano Rajoy o terceras elecciones y es falso, además, que si Mariano Rajoy no recaba los apoyos suficientes la eventualidad de que se celebren unas elecciones el 25 de diciembre es responsabilidad de quienes voten no en la investidura.

 

Hacer pedagogía política es importante y en mi opinión lo es tener bien claras cuáles son las reglas que rigen los procedimientos. La democracia, ante todo, son formas. Se puede disentir en el fondo, pero hay que respetar las formas, y el Partido Popular y Mariano Rajoy no lo están haciendo.

 

Mi partido, el PSOE, decidió colectivamente votar No a la investidura del candidato del Partido Popular. Ya no solo porque es un candidato cercado por múltiples casos de corrupción que afectan tanto a manzanas podridas como al cesto entero –investigado en varias causas judiciales, una de ellas relacionada con la financiación ilegal de su partido- sino porque el PSOE se presentó ante los electores con un aval -intentó desbloquear la legislatura pasada y dotar de un gobierno a España presentándose a la investidura después de que Mariano Rajoy declinara el encargo que le realizó el Rey- y con una promesa -ser la alternativa a las políticas regresivas del PP en materia social y enviarlo a la oposición para que expíe sus pecados de corrupción, como paso imprescindible para la regeneración política-.

 

El PSOE ha respetado siempre los procedimientos y normas constitucionales en este anómalo ciclo de la política española, pero más importante aún es respetar la palabra dada a los electores durante la campaña electoral. Cada formación política es muy libre de traicionar o no el contrato que firmó con la ciudadanía en forma de programa y compromisos electorales, pero nosotros entendemos que ese es un peligroso camino que si se transita socavaría la democracia representativa cuya legitimad implica una confianza en el mandato que los representados otorgan a los representantes. Por eso el PSOE ha de votar no a la investidura de Mariano Rajoy. Y después se abrirá un nuevo escenario durante dos meses que no necesariamente ha de conducir a unas nuevas elecciones. Veremos.

 

Tribuna publicada hoy en El Diario de León el martes 30 de agosto de 2016

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