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La ministra Ana Pastor abre este mediodía al tráfico el acceso sur, una obra que prometió Cascos, rescató el Gobierno del PSOE y que se ejecuta desde el 2008.
El PP inaugura hoy el Acceso Sur, una obra de Zapatero
26/12/2012
FUENTE: DIARIO DE LEÓN
León estará desde hoy diez minutos más cerca de enlazar con las vías de gran capacidad que dan salida a la ciudad hacia el este o hacia el sur. Ana Pastor abre este mediodía una obra que ha penado entre el boletín oficial, los cajones del ministerio y la ventanilla del contencioso durante la última década. Sólo eso explica que pese a su longitud (9.1 kilómetros) haya empleado cuatro años en ejecutarse, con un ritmo adormecido (casi a dos kilómetros por ejercicio) que estancó por completo un recurso por la expropiación de un terreno industrial para su avance. Aunque la estructura que abre hoy la titular de Fomento, de paso que da forma a la primera visita de un ministro de Rajoy a León, vivió en el limbo de la política su atasco más notable. Álvarez Cascos llegó a prometer que el trazado estaría concluido a finales del 2002. Para entonces, el acceso sur no había pasado de una mera formulación de declaración del impacto ambiental. El trámite anterior se remontaba a 1998, para licitar el estudio informativo. Y siguió entre el limbo, desde el que alimentó programas electorales locales, como exponente de la dejadez de las administraciones (de Madrid y Valladolid) con las infraestructura viaria leonesa. Hasta que la llegada de Zapatero a la Moncloa cambió la suerte del proyecto. El PSOE se inventó en febrero del 2005 una reunión de la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, y el entonces líder y portavoz local de los socialistas, para vestir un acuerdo que iba a desperezar el acceso sur: sesenta millones para sortear el embudo de Onzonilla y Trobajo del Cerecedo desde el nudo de la A-66 y la A-231. En noviembre de ese año se licitaron las obras (adjudicadas en 38,5 millones en enero del 2008). Sin prisas, la ejecución del nuevo vial no se inició hasta finales del 2008, atrapado por un litigio en las expropiaciones. Fue el último tumbo, en medio de su tránsito a ritmo cansino que desemboca en este final de año con la inauguración de la obra. Que al final cumplió la letra pequeña de la adjudicación: en cuatro años, León tendría salida decente a una autovía.
León estará desde hoy diez minutos más cerca de enlazar con las vías de gran capacidad que dan salida a la ciudad hacia el este o hacia el sur. Ana Pastor abre este mediodía una obra que ha penado entre el boletín oficial, los cajones del ministerio y la ventanilla del contencioso durante la última década. Sólo eso explica que pese a su longitud (9.1 kilómetros) haya empleado cuatro años en ejecutarse, con un ritmo adormecido (casi a dos kilómetros por ejercicio) que estancó por completo un recurso por la expropiación de un terreno industrial para su avance. Aunque la estructura que abre hoy la titular de Fomento, de paso que da forma a la primera visita de un ministro de Rajoy a León, vivió en el limbo de la política su atasco más notable. Álvarez Cascos llegó a prometer que el trazado estaría concluido a finales del 2002. Para entonces, el acceso sur no había pasado de una mera formulación de declaración del impacto ambiental. El trámite anterior se remontaba a 1998, para licitar el estudio informativo. Y siguió entre el limbo, desde el que alimentó programas electorales locales, como exponente de la dejadez de las administraciones (de Madrid y Valladolid) con las infraestructura viaria leonesa. Hasta que la llegada de Zapatero a la Moncloa cambió la suerte del proyecto. El PSOE se inventó en febrero del 2005 una reunión de la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, y el entonces líder y portavoz local de los socialistas, para vestir un acuerdo que iba a desperezar el acceso sur: sesenta millones para sortear el embudo de Onzonilla y Trobajo del Cerecedo desde el nudo de la A-66 y la A-231. En noviembre de ese año se licitaron las obras (adjudicadas en 38,5 millones en enero del 2008). Sin prisas, la ejecución del nuevo vial no se inició hasta finales del 2008, atrapado por un litigio en las expropiaciones. Fue el último tumbo, en medio de su tránsito a ritmo cansino que desemboca en este final de año con la inauguración de la obra. Que al final cumplió la letra pequeña de la adjudicación: en cuatro años, León tendría salida decente a una autovía.





