BLOG DE ACTUALIDAD.

La Opinión de Adrián Ocaña Vázquez.
Secretaría de Cultura y Patrimonio.

CINCUENTA AÑOS DESPUÉS
30/04/2018 Ya han pasado 50 años, 50 años desde que el movimiento estudiantil consiguió poner voz a una nueva generación nacida después de la Segunda Guerra Mundial, que veía como un mundo que cada vez estaba más polarizado no era capaz de responder a las nuevas exigencias y retos que se presentaban ante la vida de los jóvenes de la época. Los movimientos del 68, si bien no supusieron un éxito inmediato, marcaron la entrada de esa juventud nacida en la posguerra en la vida política mundial, y sobre todo, su ambición y deseo por cambiarla. Esas personas son las que hoy, en pleno 2018, están luchando por asegurar lo que tanto esfuerzo les costó conseguir, toda una vida trabajando para poder tener un retiro digno, con una pensión que les permitiera vivir cómoda y apaciblemente; deseo que se vio truncado por la crisis económica y su lamentable gestión en manos de un Partido Popular que en vez de unir, solo ha sabido separar, en este caso a los ricos de los pobres. Han acabado con el avance de su poder adquisitivo, y es por eso, y por la situación que viven sus hijos y sus nietos, por lo que hoy esa generación de mayo del 68 vuelve a salir a la calle, y desde luego les estamos agradecidos. Pero no pretendo con esta reflexión hablar de lo que es un problema de sobra conocido, como es el de las pensiones, si no de otro que es mucho más grave y vive soterrado en las entrañas del miedo provocado por la Gran Recesión. Los jóvenes, entre los que me incluyo, somos el colectivo que ha salido peor parado de esta crisis económica. Nos encontramos, amigos, ante la terrible posibilidad de toda una generación perdida, y la peor de las noticias es que esa generación no hace nada por evitarlo. Solo salimos a la calle para apoyar a otros colectivos, lo cual es de valorar, pero, ¿qué ocurre cuando se trata de reclamar empleos dignos para los jóvenes? ¿Por qué cerramos los ojos ante la precariedad del empleo juvenil? No podemos seguir manteniendo esta situación mucho tiempo más, precisamente porque no tenemos tiempo. Tenemos derecho a un empleo digno, que nos permita desarrollar una vida plena, formar una familia, si no estaremos perjudicando al país y el envejecimiento de la población seguirá aumentando, pues no alcanzaremos un mínimo de nacimientos que nos permitan rejuvenecer nuestro país, todo eso sin contar la cantidad de jóvenes que tienen que emigrar al extranjero en busca de un futuro mejor. Concluyo reflexionando sobre lo que fue nuestro pasado y lo que debe ser nuestro presente, pues nosotros, que crecimos en medio de una época de prosperidad, y que cuando menos lo esperábamos la realidad de la vida nos golpeó de lleno en la cara, estuvimos dispuestos a comernos el mundo, y al final, ese mismo mundo, dirigido por personas que poco o ningún interés tenían en la juventud, decidió engullirnos. Pero creo sinceramente que estamos a tiempo de sobreponernos y luchar todos juntos. Porque no es justo que por ser hijo de alguien se tenga ventajas para conseguir un trabajo, porque no es justo que por tener más recursos económicos se tenga más facilidades para estudiar o para poder ir al extranjero a formarse, porque todos merecemos igualdad de oportunidades, por eso y porque juntos, los jóvenes, somos más fuertes, debemos luchar y demostrar al mundo que la lucha estudiantil, la de aquellos jóvenes estudiantes que no solo luchaban con pancartas, no murió en el 68, ya que hoy sigue más viva que nunca.
PSOE LEON© . C/19 de Octubre, 4-6 . 24008 . Leon . Tel.:987 248 880